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SAMYLABS DESARROLLA LA PRIMERA IMPRESORA 3D SLM DE METAL DEL ESTADO

03 de Octubre de 2018

La historia de SamyLabs es la historia de tres emprendedores que gracias a sus conocimientos en diseño, ensamblaje, mecánica, automatización, electrónica y programación han sido capaces de desarrollar desde cero y con componentes reutilizables todo tipo de ingenios mecánicos: desde marcadoras láser, pasando por un robot, lampadarios electrónicos para iglesias o una impresora 3D de materiales plásticos. La cultura maker y la filosofía DIY (Do It Yourself en sus siglas en inglés) están muy arraigadas en Amador García Usábel, Jose Félix Torre Santos y Jon Martínez García, que están a punto de ver cumplido su último gran sueño.

Hace dos años, durante una visita a la feria ADDIT3D, descubrieron una impresora 3D en metal de la empresa Trumpf. Tras analizar sus componentes y la tecnología necesaria, se plantearon la posibilidad de fabricar su propia máquina de impresión 3D en metal con tecnología SLM. Después de dos prototipos, una máquina semifuncional y el apoyo de un programa Ekintzaile del Grupo SPRI y el Gobierno Vasco, una subvención Area 1 de la Diputación de Bizkaia, su participación en el programa OpenMaker de la Unión Europea y la colaboración con la empresa ONA Electroerosión, ya disponen de una máquina comercial: la Alba 500. Jon Martínez toma la palabra en nombre de los tres socios de SamyLabs.

 ¿Cuáles son las ventajas de la tecnología SLM en metal?

La tecnología SLM (Selective Laser Melting o Fusión Selectiva por Láser) permite crear piezas complejas de pequeño tamaño mediante la adición de polvo de metal fusionado con láser. La gran ventaja es que permite hacer piezas que no se pueden crear con ningún otro tipo de proceso de mecanizado, como piezas huecas, elementos con estructura interna que le confieren ligereza y resistencia e incluso con conductos internos. Además, fabrica pieza final y funcional. Otra ventaja es que se puede imprimir en una gran diversidad de materiales como aluminio, acero, titanio o cobalto.

 ¿Cuáles son los sectores más interesados por este tipo de tecnología?

Está irrumpiendo con fuerza en sectores como el médico-dental y el protésico. Una impresora de este tipo es capaz de producir 50 implantes dentales de una tirada en pocas horas con el ahorro de tiempo que ello conlleva. En el sector industrial se está utilizando para fabricar moldes en pocas horas, insertos de moldes o para crear repuestos que ya no están en ‘stock’. También tiene utilidades importantes en sectores como el de la automoción o el aeronáutico. Es una tecnología que desarrollan pocas empresas. De hecho, en Europa hay menos de una decena de firmas que comercializan impresoras 3D SLM y en el Estado somos la única.

 ¿En qué momento se encuentra el proyecto de SamyLabs?

Ahora mismo tenemos un prototipo comercial, la Alba 500, que hemos desarrollado en colaboración con ONA Electroerosión. Ellos nos han ayudado a fabricar la máquina y nosotros aportamos la electrónica, el láser, el control y el ‘software’ de laminación. Por otra parte, hemos buscado cuatro clientes tractores a los que les ofrecemos la máquina a precio de coste a cambio de poder testar, depurar la tecnología y certificarla. Es importante antes de salir al mercado intentar mejorar todo lo posible y estos clientes nos ayudan a ello. Ahora mismo estamos en ese proceso y también estamos trabajando en las certificaciones europeas. Nuestra idea es sacarla al mercado el año que viene.

 ¿Qué es lo que distingue a vuestra impresora 3D respecto a otras existentes en el mercado?

Queremos lanzar al mercado una impresora con prestaciones similares a las que ofrece el mercado asiático y con precios del mercado asiático. El principal problema cuando adquieres un producto en Asia es el de la asistencia y el no tener acceso al ‘know-how’ necesario en caso de que haya algún problema. Nosotros vamos a fabricar desde Europa y podemos aportar esa asistencia tan necesaria para los clientes. Otra ventaja de nuestra Alba respecto a la competencia es que tenemos un ‘software’ propio de laminación que hemos desarrollado en estos años y que permite que el cliente pueda retocar diferentes parámetros del proceso de impresión, algo que otras marcas no facilitan. El cliente puede modificar parámetros como el espesor de la capa, el tiempo de aportación de la capa, la potencia, la velocidad del láser, los modos, las pasadas, ‘offset’. Gracias a nuestro ‘software’ es posible controlar el tiempo de impresión y la calidad.

 ¿Qué receptividad ha tenido el proyecto de SamyLabs en el mercado?

Muy grande. Esto está ocurriendo muy rápido. Hace dos años, en la feria ADDIT3D de 2016, surgió la idea. Un año después estábamos presentando en esa misma feria la Alba 250. Se nos acercó gente interesada: desde inversores privados, empresas y fondos de inversión, pero decidimos seguir por nuestra cuenta para no estar sujetos a las obligaciones de un socio. Hemos invertido dinero de nuestro propio bolsillo y nada hubiese sido posible si no hubiésemos contado con el apoyo del programa Ekintzaile del Grupo SPRI y el Gobierno Vasco, la subvención Area 1 de la Diputación de Bizkaia, la participación de la mano de Tecnalia en el programa OpenMaker de la Unión Europea o la colaboración de ONA Electroerosión. En la pasada edición de ADDIT3D presentamos la Alba 500 y hemos constatado que el interés sigue ahí. Si todo va bien, el año que viene podremos presentar con precio la primera máquina de impresión 3D SLM en metal fabricada en España.

    03/10/2018Noticias

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